Las necesidades educativas en la actualidad, demandan un giro en el papel tanto de los formadores como de los estudiantes. Actualmente lo importante no es "enseñar", lo docentes deben hace a un lado el paradigma de que son los portadores absolutos del conocimiento, los cuáles tendrán una vigencia ilimitada y estarán siempre accesibles, ahora el papel exige la forma de ayudar a los estudiantes a "aprender a aprender" de manera autónoma y promover su desarrollo cognitivo y personal mediante actividades críticas y aplicativas teniendo en cuenta sus características (formación centrada en el alumno) y les exijan un procesamiento activo e interdisciplinario de la información para que construyan su propio conocimiento y no se limiten a realizar una simple recepción pasiva y memorización de la información. Por otra parte, la diversidad de los estudiantes y de las situaciones educativas que pueden darse, aconseja que los formadores aprovechen los múltiples recursos disponibles (que son muchos, especialmente si se utiliza el ciberespacio) para personalizar la acción docente, y trabajen en colaboración con otros colegas manteniendo una actitud investigadora en las aulas, compartiendo recursos, observando y reflexionando sobre la propia acción didáctica y buscando progresivamente mejoras en las actuaciones acordes con las circunstancias (investigación-acción)

Preparar estrategias didácticas (series de actividades) que incluyan actividades motivadoras, significativas, colaborativas, globalizadoras y aplicativas. Deben promover los aprendizajes que se pretenden y contribuir al desarrollo de la personal y social de los estudiantes. Encaminar a los estudiantes hacia el aprendizaje autónomo y promover la utilización autónoma de los conocimientos adquiridos, con lo que aumentará su motivación al descubrir su aplicabilidad. Las prácticas profesionales tienen el privilegio de dar la oportunidad de promover estas habilidades por la facilidad de vivenciar y apropiarse del aprendizaje, promover la investigación y ampliarlo en la medida en que cada alumno desee, a través del mismo docente o de manera autodidacta.

A diferencia de los modelos tradicionales, la formación de los profesionales en el área de la psicología implica apegarse a un modelo constructivista que facilite la adquisición de habilidades a partir de la experiencia integrada a las vivencias anteriores y la evaluación de las mismas para facilitar la apropiación y el compromiso con el qué hacer profesional.


LO QUE SE ESPERA DE LOS DOCENTES/ SUPERVISORES:

Un docente/ supervisor es “el responsable del programa de prácticas en un escenario en el que se propicia la actividad de formación de los alumnos al acercarlos a situaciones reales, guiándolos y asesorándolos durante las diferentes fases del programa, creando las condiciones para que apliquen y perfeccionen las habilidades adquiridas” (Coll, 1990).

Una de las funciones centrales del profesor consiste en “orientar, promover y guiar la actividad mental constructiva de los estudiantes, a quienes proporcionará una ayuda pedagógica ajustada a su competencia” (Coll, 1990)

De éste se espera:

Interés en el desarrollo de proyectos con el objetivo de un crecimiento profesional bidireccional y la evolución en las líneas de trabajo propuestas.

Conocimiento del contexto, necesidades y modelo de funcionamiento de prevaleciente en el escenario.

Experiencia en el servicio e intervención en los diferentes niveles.

Capacidad para facilitar el conocimiento e independencia (andamiaje).

Inducir y modelar habilidades, actitudes y valores que favorecen la actuación profesional.

Promover estructuras o esquemas de trabajo basados en un aprendizaje cooperativo (comunidad de práctica y aprendizaje).

Actitud reflexiva para cuestionar, innovar y cambiar los programas en términos de los objetivos de las instituciones, el programa y características de los alumnos.

Delimitación del nivel de intervención factible en el escenario.

Programación, implementación y adecuación de los proyectos de trabajo establecidos y capacidad de búsqueda de alternativas para el desarrollo de objetivos de trabajo.

Retroalimentación permanente de las acciones desde diferentes puntos de vista: usuarios, institución, estudiantes, expertos, etc.

Asesoramiento metodológico.

Alto compromiso con la universidad, la formación profesional y el servicio social.

Facilitador en la difusión de las actividades realizadas.



LO QUE SE ESPERA DE LOS ESTUDIANTES:

Un estudiante se debe considerar como un participante activo del proceso educativo, constructor de significados y generador de sentido sobre lo que aprende, aprehende y realiza, a través de la mediación de otros y en un momento y contexto cultural particular, orientado a metas definidas

Alto sentido de responsabilidad, iniciativa y compromiso tanto en su formación y en su actuar hacia su papel dentro de la práctica.

Desarrollo y consolidación de una ética profesional.

Avance que va desde una dependencia con el docente/ supervisor, hasta la independencia que implique la capacidad de plantear soluciones propias, disminuyendo gradualmente el nivel de asesoría requerida.

Autoevaluación continua y análisis crítico de su participación activa en un proceso académico y humano cuyo objetivo es el mejoramiento de su formación profesional.